¿Un bebé puede tener pesadillas?

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Si entendemos que un bebé deja de ser bebé cuando cumple un año, la respuesta es negativa. En ese primer periodo de su vida no tiene pesadillas, puesto que éstas no se manifiestan hasta los tres años de edad. Es lo que dicen los expertos, los mismos que consideran que es entre los seis y los diez años cuando se cuelan en el sueño de los niños con más asiduidad.

Hay discrepancias

Un niño empieza a soñar a partir de los 18 meses de edad. Nos lo comentan desde la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente, aunque hay científicos que defienden otra teoría. Defienden que el bebé tiene sus primeros sueños antes, incluso cuando se encuentra en el vientre de su madre.

Especialistas en la materia como Charles P. Pollak, exdirector del Centro para la Medicina del Sueño del Hospital Weill Cornell de Nueva York, consideran que podemos afirmar que los pequeños sueñan por el simple hecho de observar un movimiento ocular rápido en sus párpados. Lo malo es que no podemos confirmarlo como sí podemos hacerlo con cualquier adulto, puesto que ellos todavía no son capaces de hablar.

bebe llorando

Consejos para que los pequeños superen las pesadillas

Existen factores que potencian la posibilidad de sufrir pesadillas. Entre ellos, el trauma que supone la separación de unos padres o la muerte de un familiar. Además, también puede ocurrir por culpa del estrés o por herencia genética. Sea por la razón que sea, hay unas pautas a seguir para reducir al máximo el número de pesadillas.

Higiene del sueño del bebé: Debe acostarse en su horario habitual y evitando que beba líquidos justo antes de meterse en la cuna o en la cama. Hay que hacer todo lo posible para que orine antes de dormir y no hay que generar nerviosismo por culpa de la televisión o con historias de miedo.

Vencer el miedo o el malestar: Es bueno hablar de la pesadilla con el niño. Hay que escucharle, hay que invitarle a dibujar lo que ha visto y debemos hacer todo lo posible para que cambie el final por otro que sea positivo. De esta forma se sentirá más seguro.

Tranquilizar al niño: Tras una pesadilla, lo mejor que podemos hacer es estar con él. Darle objetos que le relajan, dejar una luz tenue y contarle que no ha sido más que un sueño, que no ha pasado nada en el mundo real. Aunque no sepa bien bien de qué le estás hablando, el simple hecho de quitarle hierro al asunto le tranquilizará.

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